Nuevos hallazgos de la Biología Celular podrían explicar por qué algunas personas, que aparentemente mueren congeladas, pueden revivir posteriormente cuando se encuentran en un estado de animación suspendida.
Un caso emblemático es el de Mitsutaka Uchikoshi, un japonés que en 2006 se encontró sin pulso detectable en un campo de hielo en su país, en las montañas Rokko, después de haber sufrido una accidente que lo dejara inconsciente. Rescatistas lo encontraron con una temperatura corporal de 71 grados Fahrenheit, pero para asombro de los médicos que lo atendieron por una severa hipotermia y pérdida de sangre, Uchikoshi se recuperó por completo sin dejar rastro de daño cerebral.
Para explicar la mecánica detrás de este fenómeno, el biólogo Mark Roth y su equipo del Fred Hutchinson Cancer Research Center examinaron dos organismos diferentes, las levaduras y los gusanos de jardín. Ellos mostraron que ambos pueden sobrevivir a la hipotermia si son puestos en un estado de animación suspendida por medio de anoxia (falta casi total del oxígeno).
En condiciones normales encontraron que la levadura y los nematodos no pueden sobrevivir al frío extremo. Después de 24 horas de exposición a temperaturas por encima de la congelación, el 99 % de las criaturas mueren. Por el contrario, si los organismos primero son privados de oxígeno hasta un estado de anoxia inducida por animación suspendida, el 66 % de la levadura y el 97 % de los embriones nematodos sobrevivían.





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